Luego de nueve horas de viaje en un cómodo bus llegamos por fin a Acapulco, nuestra última parada por la costa del Pacífico. Que mejor que dormir en uno de los hoteles más importantes de la Ciudad, El Cano, el primero que fue construido en Acapulco.

Disfrutamos de todas sus instalaciones, en especial de la alberca o piscina. Son las 11:00 de la mañana y el calor comienza a sentirse. Dentro de las actividades que tenemos preparadas acá, están por supuesto los enigmáticos clavadistas.

Antes de ir a la zona donde se pueden ver los clavados, nos invitaron de la empresa Acapulco Scuba Center a realizar un buceo en las afueras de la bahía de la ciudad. Alfredo y Pepe ni lo pensaron y ya estaban arriba del bote esperando zarpar.

En síntesis el buceo estuvo muy bueno, lleno de peces coralinos, muy buena visibilidad y una serie de corales que no le envidian para nada a los grandes centros de buceo del Caribe. Agradecemos la grata compañía de los funcionarios del barco que nos hicieron disfrutar un momento muy interesante.

Luego continuamos hacia el lugar donde se lanzan los clavadistas. A las 19:00 horas es el show, así que no nos queda otra que disfrutar del bello atardecer. Nos preparamos y vemos como comienzan a bajar un grupo de jóvenes que se lanzan al mar e inician el asenso por una gran y peligrosa pared de roca. Uno a uno comienzan a hacer su presentación que pese a ser muy conocida, no deja de sorprender.

 

Mañana volveremos para poder conversar con un par de clavadistas muy especiales. Ha sido un día intenso, muy entretenido. A descansar.

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