Tomamos un bote y comenzamos a adentrarnos en un manglar, que consiste en un lago de agua salobre (mezcla de agua salada y dulce), donde hay una gran vida animal y vegetal. La gracia de este espacio ecológico es que alberga una gran cantidad de especies animales, como el cocodrilo americano.

En medio del recorrido vemos iguanas, una serie de pájaros nativos y por supuesto los magníficos cocodrilos. En una de las riberas vemos a un enorme cocodrilo y obviamente debíamos acercarnos. Pudimos apreciar todas sus características y maravillarnos con su hermosura. Al rato llega una hembra que con sus ojos nos mira de forma amenazante.




Continuamos el recorrido hacia Puerto Escondido, una de las playas mundialmente reconocida por la gran cantidad de surfistas que la visitan. Esperamos el atardecer a la orilla del mar, viendo las piruetas de los surfistas que están dentro del agua, sus novias y vendedores.


Debemos esperar el bus que nos llevará a Acapulco y comemos a la orilla del mar el plato típico de la zona. Viajaremos toda la noche, así que sólo queda esperar.