Nos cambiamos de camioneta y seguimos camino a un lugar donde por décadas han desarrollado una de las actividades insignes del estado de Tabasco, la producción del Cacao o Chocolate artesanal.

En pocas horas conocimos todo el proceso de este preciado alimento originario de América, en especial de esta zona y que antiguamente se utilizaba como moneda de cambio. Desde la planta, pasamos por la cosecha, el secado, la separación de la cáscara, hasta la preciada pasta. La gracia de esta planta es que las barras son 100 % de cacao natural y eso se aprecia en el increíble sabor que tiene. Donde pudimos probamos, estaban realmente deliciosos.





Ya son las 14.00 hrs. y debemos partir rumbo al aeropuerto, pero antes paramos en la carretera a probar el plato típico de Villahermosa y de esta zona, el famoso “Pejelagarto”. Tal como lo dice su nombre es una mezcla perfecta entre un pescado y un cocodrilo o caimán. Obviamente Alfredo hinchó hasta conseguir que paráramos a probarlo. A primera vista la mayoría lo mirábamos con distancia, pero al ver el entusiasmo con que comía Alfredo, decidimos probarlo y para ser sinceros es bastante rico. Mucha carne blanca, sin espinas, muy deliciosa.






Tomamos el avión al DF (nuevamente) y llegamos al hotel. Lo bueno es que es temprano así que podemos descansar y desconectarnos un rato. Mañana vuelo a Oaxaca, un lugar del que nos han hablado mucho, la tierra del mezcal y de los deliciosos chapulines.
Octubre 28th, 2009 at 7:09 am
hermoso viaje pese a los tropiezos dios los protege y a ustedes que poco les gusta la aventura me imagino que estan felices cariñosos saludos para todos y muchos besitos para uno en especial esperamos ansiosos su regreso