Nuevamente muy temprano en pie. Tomamos camino hacia otro lugar alucinante de la región, un lugar administrado por una etnia denominada Lacandones. Ellos son los que administran este Sitio Arqueológico y son los que permiten la entrada o no.

En el trayecto comenzamos a darnos cuenta que la camioneta que nos traslada tiene serios problemas. Nuestro guía William, nos dice que no nos preocupemos y que pasará a soldar el tubo de escape que es lo que está generando el ruido que cada vez es más intenso.

Luego de un par de horas de viaje, inmersos en medio de la selva, y alejados de la civilización llegamos a la primera parada. Aquí debemos cambiarnos de auto y pasar a un taxi manejado por un Lacandón. Nuestro guía partió a revisar el auto donde un mecánico conocido y quedamos de juntarnos en un par de horas.

Entramos al parque luego de seis kilómetros recorridos. Otro lugar imperdible para los amantes de la arqueología americana. Un sitio pequeño, pero muy bien conservado. Aquí están las pinturas mayas con más de mil 300 años de antigüedad. Fue descubierta recién en 1946, por lo que los trabajos de restauración se están desarrollando hace pocos años.

Recorremos el complejo y nos encontramos con una serie de estelas, que son grandes piedras talladas donde se pueden apreciar diferentes representaciones de deidades o de hechos vividos por los jerarcas mayas.

 

Subimos a conocer los famosos “muros pintados” y de verdad quedamos sorprendidos por el buen estado en que se encuentran. Estando en este lugar, nos imaginamos que en pocos años esto no va a estar abierto al público por su importante valor patrimonial, lo que nos hace pensar que somos extremadamente privilegiados de estar a centímetros de esta historia viva.

Regresamos a la entrada del parque y tenemos una sorpresa. Nuestro guía había dejado parte de nuestros equipos en recepción debido a que la camioneta sufrió un pequeño desperfecto. Cuando iba en camino al mecánico se le salió una rueda al vencer todos sus pernos. Por suerte iba muy despacio y el vehículo paró de inmediato, pero qué hubiera sucedido si esto nos hubiese ocurrido camino a Bonampak a 120 kilómetros por hora. Mejor ni pensarlo.

Tomamos una combi o colectivo de regreso a la ciudad de Palenque. El viaje es entretenido porque vamos con los pobladores locales. Cambio de switch y disfrutamos del paisaje. Llegamos a Palenque a las 16.30. Rápidamente tomamos un taxi para que nos lleve al Sitio Arqueológico.

Lamentablemente no nos dieron el permiso para entrar a la pirámide, pero como premio de consuelo tenemos toda la zona arqueológica a nuestra disposición sin ningún turista. Esta hora la aprovechamos al máximo, mostrando y resaltando la hermosa y perfecta arquitectura del lugar.

Caminamos hasta encontrar un taxi que nos lleve de regreso a nuestro hotel. Un día agitado, y muy entretenido. A preparar las maletas mañana comenzamos el regreso.

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