3.50 am, una fuerte lluvia comienza a hacerse cada vez más perceptible en nuestro sueño. Sonaba como si estuviera en nuestra propia pieza. De pronto Rodrigo pega un grito y nos damos cuenta que nuestra habitación tiene un centímetro y medio de agua en el piso. De un salto estamos en pie y vemos que hay una verdadera cascada saliendo del aire acondicionado. Lo más preocupante y peligroso es que todos los equipos de grabación, discos duros y computadores están bajo el aire acondicionado.

 

Sin pensarlo comenzamos a desconectar todo, corriendo seriamente el peligro de electrocutarnos. Subimos todos los equipos a las camas y fuimos a pedir ayuda a los nocheros. Como en todas partes del mundo, estaban durmiendo y sólo se dignaron a darnos otras llaves para cambiarnos de pieza.

Tuvimos que trasladar todas nuestras cosas, secarlas y volver a dormir, esperando que no le haya sucedido nada a nuestros equipos de trabajo, sino, el viaje llega hasta aquí y la cosa se pone negra.

A las ocho nos despierta Alfredo quien no tenía idea de  lo que había ocurrido. Entre el ventilador de la nueva pieza, un secador de pelo y muchas toallas comenzamos a secar una a una las cosas. La suerte que nos ha acompañado a lo largo de todo este viaje, una vez más se hizo presente y todo está funcionando casi a un 100%. Es domingo y poco es lo que se puede hacer, dejamos un reclamo oficial y esperaremos la respuesta del gerente del hotel.

Un poco preocupados por las cámaras y cómo responderán durante el día, nos dirigimos hacia el Sitio Arqueológico de Palenque. Una de las gracias de este lugar, es que no es visitado tan masivamente por extranjeros como en otros lugares de México. Además sólo un 5% de él está rescatado y conservado, el resto está bajo la densa vegetación que lo ha cubierto por completo.

Nos habían dicho que este lugar era importante, y al caminar y descubrir los templos principales nos damos cuenta del porqué. Es uno de los asentamientos Mayas más relevantes de Mesoamérica, donde vivió el Rey Pakal, quien fue importante por dejar toda su historia plasmada en los emblemáticos códices, que han servido en la actualidad para entender y comprender esta trascendental civilización.

Recorremos varias zonas y el silencio y la naturaleza nos invitan a viajar al pasado de estos hombres iluminados, con un gran y elevado mundo espiritual. Es un momento de paz, de encuentro con los principios básicos del ser humano. Sin duda, los Mayas, son una civilización de la cual debemos aprender mucho y que poco a poco se sabrá mucho más de ellos. Es un día pleno, lleno de mensajes, de pensamientos y entendimientos que se escapan del mundo racional.

Recorremos El Palacio, el Templo de las Inscripciones, el Acueducto, el juego de pelota, entre otros.

Nos pusimos de acuerdo con Arturo Méndez, jefe de seguridad del Sitio Arqueológico para que el día de mañana regresemos a grabar después de las cinco de la tarde, donde el público ya se ha retirado. La idea es pedirle una autorización especial al director para tratar de entrar a la pirámide central y ver la tumba del Rey Pakal, uno de los descubrimientos más asombrosos de la arqueología actual.

Regresamos al hotel y el Gerente nos da la tranquilidad de que ellos cuentan con un seguro, así que no nos debemos preocupar. Si tenemos algún problema con algún equipo estamos cubiertos y ellos asumen los costos.

Podemos dormir tranquilos, ha sido un día muy contradictorio en emociones y sentimientos, esa es la gracia de estar viajando y descubriendo, es la esencia de nuestro programa.

One Response to “DÍA 21 (Domingo 18 de octubre): Inundación en la pieza”
  1. Diana Says:

    impresionante, no tengo palabras, sólo un silencio eterno de admiración…
    insisto, a mi me gusta el que saca las fotos, ese de los ojitos azules grandes.
    un abrazo a todos!

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